Plataforma Ideas Democracia, Tolerancia y Libertad

Sanciones de EE.UU. y la crisis en Venezuela

Luis Palacios Sanabria. Abogado y doctorando UACh.

La primera sanción impuesta por el gobierno norteamericano a funcionarios del gobierno venezolano data del año 2008. En aquella oportunidad, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos ordenó suspender cualquier operación financiera en el territorio norteamericano de los funcionarios chavistas Ramón Rodríguez Chacín, Hugo Carvajal y Henry Rangel Silva. La motivación de dicha sanción se centró en el presunto vínculo de los mencionados con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

Posteriormente, en el 2014 el Congreso de Estados Unidos sanciona la Venezuela Defense of Human Rights and Civil Society Act. Al amparo de este instrumento legal y durante la administración de Barack Obama, fueron impuestas en dos oportunidades sanciones dirigidas a funcionarios chavistas. Primero, en febrero de 2015, el Departamento de Estado norteamericano revocó y restringió la concesión de visados a altos funcionarios y sus familiares. Luego, en marzo de 2015, se extendió la sanción a las operaciones financieras y económicas de un grupo de funcionarios con cuentas bancarias y bienes en los Estados Unidos. Estas sanciones se justificaron, según lo afirmado por el Departamento de Estado, por las graves violaciones a los derechos humanos ocurridas durante las protestas del 2014.

Donald Trump

Al llegar Donald Trump a la Casa Blanca fueron impuestas nuevas sanciones personales. En mayo de 2017, se sumaron a la lista de funcionarios sancionados los Jueces de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia a quienes les fue restringido el ingreso al territorio norteamericano e igualmente suspendidas sus operaciones financieras y económicas en el territorio de ese país. Esta fue la respuesta de los Estados Unidos al irregular proceso constituyente promovido por Maduro y al golpe contra la Asamblea Nacional democráticamente electa en 2015. Para julio de 2017, fueron ampliadas las sanciones personales. En esta ocasión el propio Nicolás Maduro fue incluido en la lista de funcionarios sancionados junto a miembros de la constituyente, rectores del poder electoral y militares. Desde mayo de 2018 hasta enero de 2019 creció el número de altos funcionarios, empresarios, militantes y simpatizantes sancionados.S


Sanciones financieras contra la República

Es en 2017, cuando por primera vez el gobierno estadounidense impone sanciones que afectan directamente las operaciones financieras del Estado venezolano y de la empresa petrolera venezolana (PDVSA). Estas sanciones consistieron en prohibir las operaciones financieras sobre nuevas emisiones de bonos por parte del gobierno de Maduro y de PDVSA.

Luego en 2018 una sanción de similares características fue impuesta, en esta ocasión contra las operaciones de criptoactivos. Esta sanción consistió en la prohibición para los ciudadanos y empresas norteamericanas de realizar operaciones financieras en la criptomoneda Petro, una iniciativa del gobierno de Maduro, según sus palabras, para superar la dependencia del dólar.

En noviembre de 2018, una nueva sanción afecta financieramente al Estado venezolano. Mediante una orden ejecutiva, la administración Trump ordena un conjunto de acciones dirigidas a impedir las operaciones de venta de las reservas de oro de Venezuela a otros Estados o su uso como medio de pago de obligaciones internacionales.

Finalmente, luego de 20 años de normales relaciones comerciales pero convulsas relaciones políticas, es en enero de 2019 que los Estados Unidos deciden suspender la compra de petróleo a la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) y congelar los bienes y cuentas bancarias de CITGO, una filial de PDVSA con sede en los Estados Unidos. Esta fuerte sanción sucede en el marco de los recientes acontecimientos que llevan a buena parte de la comunidad internacional a desconocer un nuevo mandato de Nicolás Maduro y reconocer al presidente del poder legislativo como Presidente encargado de Venezuela, producto de la irregular elección presidencial del año 2018.


Ahora ¿Son las sanciones norteamericanas responsables de la crisis venezolana?

Para responder esta interrogante es necesario acotar la respuesta, a la venta de petróleo venezolano durante la vigencia de las sanciones personales y las sanciones contra el Estado. En el 2008, año en el cual se inaugura la etapa de sanciones contra la administración Chávez, ingresan a Venezuela por concepto de venta de crudo a Estados Unidos y otros compradores internacionales una cantidad aproximada de 48 mil millones de dólares, esta cifra se mantuvo hasta el año 2014. Es decir, de 2008 a 2014, el Estado venezolano recibió producto de la actividad comercial petrolera unos 400 mil millones de dólares.

Ahora bien, en los años posteriores PDVSA reporta un ingreso anual en el 2015 de 72.169 millones de dólares y para el año 2016 un ingreso total de 48 mil millones de dólares. Se evidencia en las cifras aportadas una progresiva caída en el ingreso por venta de petróleo y derivados. ¿Esta caída es consecuencia de las sanciones? Nicolás Maduro el 15 de enero de 2017 en su discurso de rendición de cuentas, reconoció el desplome de los precios internacionales de petróleo, indicando que el Estado percibió 60 % menos divisas en relación con el período fiscal 2015. Esta es una primera razón de la reducción de los ingresos en el negocio petrolero venezolano. Otra razón que genera especial preocupación es la progresiva reducción de la producción nacional de petróleo. PDVSA, según los indicadores aportados por la OPEP, entre enero 2014 a julio de 2017 dejó de producir 770.000 barriles diarios de petróleo. Esta reducción se atribuye a la falta de inversión, casos de corrupción, fuga de talento y no concreción de proyectos binacionales.

Es importante destacar que, durante el período de vigencia de las sanciones, Venezuela se mantiene como el tercer proveedor de crudo a los Estados Unidos, destinando un 20 % de la producción nacional al mercado del norte. En 2017 y 2018, la tendencia en la producción y en el precio internacional se mantuvo igualmente a la baja. Sin embargo, la relación comercial con los Estados Unidos transcurrió con relativa normalidad, pese a las sanciones de 2017. Otros socios internacionales relevantes son China e India quienes reciben un 60 % de la producción, pero este mercado no genera dinero para satisfacer las urgencias nacionales, pues el crudo está destinado a pagar créditos que, especialmente China, le ha otorgado al país desde el año 2007. El porcentaje restante se destina a compromisos adquiridos con el Caribe a través de acuerdos como Petrocaribe, lo cual se caracteriza por el impago o por el pago a través de productos y servicios.

¿Entonces?

A partir de enero de 2019, con la imposición de las nuevas sanciones por la administración Trump, se cierra para PDVSA el mercado norteamericano, el cual garantizaba el más importante flujo de dólares para el Estado venezolano. Esta sanción si compromete severamente la ya precaria economía venezolana y sus efectos podrán evidenciarse en breve. Hasta aquí se puede observar que las sanciones impuestas desde el 2008 solo fueron contra individuos y afectaron su patrimonio personal radicado en los Estados Unidos. Es con las sanciones de finales de 2018 y principios de 2019 que se ven afectados los pocos mercados rentables para el petróleo venezolano. Entonces, ¿la crisis no es consecuencia de las sanciones Estadounidenses? No, no son las sanciones las causantes de la enorme crisis económica y social que hoy vive Venezuela.Pero ¿Cuáles son las causas de crisis venezolana?

Esta no es una respuesta sencilla. Lo que ocurre hoy en Venezuela tiene múltiples y complejas causas. Además, es muy difícil entender como el país con los mayores ingresos de su historia producto de la renta petrolera, hoy presenta una crisis tan dramática. A continuación, solo señalaré algunas causas que estimo inciden notablemente en la crisis:

Caída del precio internacional del petróleo y de la producción nacional: La bonanza petrolera venezolana encontró su fin a partir de la caída progresiva de los precios de combustible. Algunas de las razones que inciden en dicho mercado, tienen relación con el surgimiento de oferentes no convencionales y la falta de acuerdos en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Adicionalmente, la estatal petrolera venezolana se aleja cada día de los planes de expansión que la llevarían a producir 4 millones de barriles diarios. Venezuela cuenta con las mayores reservas de petróleo del continente, sin embargo, no dispone en la actualidad de la capacidad operativa para extraer el crudo y comercializarlo en el mercado internacional.

Dependencia petrolera: La era chavista radicalizó la dependencia venezolana a la renta petrolera. Los enormes ingresos durante el boom petrolero hicieron a la economía depender de las masivas importaciones de bienes y servicios, abandonando otras áreas prioritarias de la economía como la explotación de las industrias básicas y la actividad agropecuaria. Al caer el ingreso, el Estado no puede sostener el nivel de importaciones y en consecuencia la economía de puertos poco a poco se apaga. Hoy son frecuentes las imágenes que muestran a los principales puertos del país como enormes estacionamientos vacíos. No ingresan productos del extranjero y la producción interna cada día es más precaria.

Endeudamiento y gasto público: Pese a la bonanza petrolera de los primeros años de la era chavista, parte de su política fue contraer compromisos de deuda internacional. Hoy los acreedores son de todo tipo y origen. Parece que los economistas chavistas planificaron el endeudamiento previendo que los elevados precios del petróleo serían eternos. El costo de esta política en la actualidad se expresa en el pago de sumas enormes a los acreedores. Esto se privilegia sobre el pago a proveedores internacionales de alimentos y medicinas. Por eso hoy Venezuela es un buen pagador a sus acreedores (bancos, Estados, fondos de inversión), pero no le alcanza el dinero para importar los bienes necesarios para que la población coma y pueda recibir atención médica adecuada. Según expertos, Venezuela necesita hoy unos 190.000 millones de dólares para saldar su deuda externa.

Corrupción: Solo por estimaciones de ONG´s dedicadas a temas de transparencia y ética pública es posible aproximarse a la afectación del patrimonio público durante el gobierno de Chávez y Maduro, porque a lo interno estos temas no son investigados por las autoridades. Según Jorge Giordani, uno de los ministros de mayor confianza de Chávez, el robo de dinero público por funcionarios, militares y empresarios alcanza unos 300.000 millones de dólares. Esta cifra equivale a lo percibido por venta de petróleo entre 2008 y 2014. No sorprende que algunos viejos funcionarios del gobierno venezolano hoy sean investigados en el extranjero por la tenencia injustificada de enormes sumas de dinero y bienes.

Finalmente, la crisis de Venezuela se parece más al cuento del padre de familia que gana un día la lotería, deja su trabajo, pide a su esposa que haga lo mismo. Llena de lujos a sus hijos y familiares directos. Aprovecha algunos préstamos, también ayuda a los amigos y nunca piensa en formas de inversión con las que hacer rendir su dinero. Un día revisa su cuenta y nota que el premio gordo ya no es tan gordo, que se acumulan las deudas de casa y que no tiene una fuente de ingresos.


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Herman Manriquez: